Corrió por
todo el territorio español, y los últimos, muchos años, más de 25, lo hizo en
otra referencia del atletismo popular vallisoletano: en el Club Deportivo
Trotapinares, los "trotas", así conocidos por todos cariñosamente.
Con ellos, y
al lado de ellos, se ha hecho persona también, y ha podido correr de amarillo
junto a tantos y tantos grandes nombres del atletismo popular de nuestra
ciudad, que también vistieron o visten aún de Trotas.
Todo ha
cambiado mucho, según él mismo reconoce, pero sigue siendo socio del equipo, y
seguramente, nunca dejará de serlo.
Atesora en
su casa recortes perfectamente organizados de innumerables batallas atléticas,
fotografías al lado de unos y de otros, clasificaciones, marcas finales, y
cualquier vestigio que demuestra que Carlos Rodríguez Serrador fue uno de
aquellos pioneros que cuando algunos no habíamos nacido, o estábamos en ello,
ya pasaban frío y se llenaban de barro en los crosses, o competían en pistas de
ceniza, con material apenas especializado en el correr, pero con una fortaleza
y con un pundonor, propios de los legionarios romanos.